Josefa Molina – Azul

palabrayverso

Azul

La palma

El mar es plateado, no azul, pensó mientras se sentaba en la butaca de mimbre de la terraza y oteaba el horizonte buscando no sabía muy bien qué. El mar es plateado… repitió en  apenas un susurro como temiendo ser escuchado por alguien. Absurdo en aquella absoluta soledad.

Frente a él se abría una inmensidad de agua plateada que se resistía a marcharse con el sol del atardecer. Nubes oscuras descendían como un batallón de caballería desde las laderas de la Caldera. Llegaban tarde. Ya el sol se había escondido tras la línea del horizonte. Él también llegaba tarde. Muchas veces en su vida llegó tarde pero aquella era la vez que más doloroso le resultaba.

Adela se había marchado tan solo dos semanas atrás. Sin despedirse. Sin esperarse. Sus compañeros no pudieron hacer nada por ella. Resultaba del todo irónico: morir de un infarto en tu lugar…

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