Berlín

“Las tres de la madrugada.
Está todo tranquilo y no hay nadie merodeando.
Sólo el golpe y el estrépito
cuando un ángel aterriza.
Sólo el golpe y el estrépito
cuando un ángel se estrella contra el suelo.”

U2 Stay (faraway so close!)

 

 

Berlín

WINGS OF DESIRE, (aka DER HIMMEL UBER BERLIN), Bruno Ganz, 1987.
Sintió que un terrible dolor le atenazaba. Palpó su rodilla. Estaba ligeramente hinchada. De pronto, un hílillo de líquido tibio y espeso comenzó a surcar su rostro. Instintivamente  se llevó la mano a la cara y lo tocó. Después buscó con la mirada el color de aquel líquido. Se contempló la mano lleno de asombro e incredulidad. Una enorme y límpida sonrisa llenó  su rostro. Era sangre. ¡Lo que tenia en la mano era sangre! Intentó  no dejarse invadir por la inmensidad de la alegría que comenzaba a llenar como ráfagas de olas de mar todo su ser.

Despacio, se levantó. Un dolor intenso, profundo, desconocido,  olvidado ascendía lacerante desde la rodilla invadiendo como batallones de guerra el resto de su cuerpo.Un enorme moratón amenazaba con volverse añil con el paso de las horas.

Sonrió. Había caído de una altura considerable. En realidad, se había lanzado respondiendo a su voluntad y a su decisión, al  profundo deseo de golpear su cuerpo ingrávido y transparente en un nuevo intento de devolverle la consistencia a la carne, la fragilidad a los huesos, la roja fluidez a la sangre, la debilidad a las arterias palpitantes. No era la primera vez que lo hacía. Durante años, quizás décadas, tal vez cientos de años, lo había hecho una y otra vez, sin lograr hacerse ni un solo rasguño.

Pero ahora le pesaba demasiado su inmortal levedad. Le corroían las tristezas de los demás, le afligía no poder prestarles una palabra de aliento. Y les envidiaba. Les envidiaba en lo más profundo. Envidiaba sus temores, anhelaba sus angustias, deseaba sus dolores, imploraba sentir sus miedos, entregarse irracionalmente a sus más bajos instintos carnales. Deseaba su pasión, su dolor, su sangre, su vida.

Dolorido, comenzó a caminar. No miró atrás donde, rotos, fragmentos de alas yacían abandonadas sobre el asfalto.

Era feliz: por primera vez en la eternidad, le dolía andar entre las aceras atestadas de gente de Berlín

Noviembre 2017
(c) Josefa Molina

¿Quieres escuchar este relato narrado? Escucha ‘De la Palabra al Verso’. Voz de Roberto Iglesias, Minutos. 67:41-71:21

‘El cielo sobre Berlín’ (1987) Wim Wenders

‘Stay (forway so)” U2 (vídeo)


2 thoughts on “Berlín

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